viernes, 2 de septiembre de 2016

101: La tranquilidad del soberano ante el Sello del Ojo

La tranquilidad había vuelto a los mares. Poseidón, viéndose derrotado por la nobleza de la Madre Naturaleza, comprobó que realmente nunco tuvo sentido aliarse con el Hombre de Cartago. Libre del maleficio del infame monstruo, Poseidón se fue tranquilo a su lecho. El Hombre de Cartago había sufrido una de sus mayores derrotas. No había duda de que habría de sobrevenir una temible furia de parte de esta bestia. El Ojo plasmó su Sello en la arena, ante lo que todo soberano había de guardar sólo respeto.
 

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